Entonces te cuento, que apareciste de golpe en este tiempo de escudos en alza y espadas guardadas. Algunos brillos olvidados volvían cada tanto para traer sensaciones de viejas caricias ya gastadas, de tanto ser recordadas. Había diseñado en el rincón más incómodo un espacio de encastre perfecto para mantener la guardia en alto y ser impermeable a los riesgos, porque no existía ganancia que compita con la fortaleza lograda. Aprendí sobre tesoros inasibles, guardé y cuidé los miedos para no olvidarme que algún día posiblemente vuelva a querer salir.
Entonces te cuento que no me he resignado, que descubrí algunas cosas, que puedo asomar los ojos detrás del escudo y ver tu espada medio rendida, que tengo una pequeñisima bandera blanca de tregua reservada para ocasiones especiales, que tengo ganas de pintar desnudos y llenar paredes de fotos de cada (posible) segundo vivido, y que aunque ame las transparencias, siempre me tienta la oscuridad.
P/D: Que las oscuridades sean compartidas.
Entonces te cuento que no me he resignado, que descubrí algunas cosas, que puedo asomar los ojos detrás del escudo y ver tu espada medio rendida, que tengo una pequeñisima bandera blanca de tregua reservada para ocasiones especiales, que tengo ganas de pintar desnudos y llenar paredes de fotos de cada (posible) segundo vivido, y que aunque ame las transparencias, siempre me tienta la oscuridad.
P/D: Que las oscuridades sean compartidas.
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