Traté de no quemar las tostadas, pero se me fue el tiempo pensando en cómo calentar agua sin hacer ruido. Ví tres películas y experimenté una especie de conexión con el pasado, para ver si encontraba explicación a tanta nostalgia. Las fotos me llevan a tiempos desconocidos, y como si fuera una especie de dimensión senil, intento perderme entre esos silencios que de alguna forma empiezan a ser colores. las copas se vino se sintieron en las rodillas, que como si supieran que son indispensables para estar de pié, decidieron avisar antes que no iban a funcionar.
La media banana de la heladera estaba pasada, la cáscara de la naranja dura y el agua hervida. Como un día normal de algún pasado domingo de familia, prendo la tele y aparecen las tan anheladas tonadas europeas, trenes y timbres entre cachetadas y algunas escenas eróticas. -"Todo el tiempo habla del amor", pienso mientras paso de un capítulo a otro, tratando de contener el inevitable impulso de volver a sentir nostalgia. Pensé que podía preparar un buen café, de esos de medio litro para terminar de una vez con este profundo deseo de estar sentada en la esquina de la mesa del bar de siempre, con mi tan adorada versión de "Seda" y un café en la mano. Me pierdo en el camino con las lógicas de limpieza y limpio la mesada antes de usarla, o tiro alcohol al caño antes de abrirlo, y es que es difícil invertir la memoria y convencer al cuerpo de limpiar después y no antes de usar las cosas. El olor de las tostadas me avisa que ya están, y me distraigo de nuevo pensando que al fin vuelvo a tener olfato y espero ansiosa el momento de servir el café, (esa mezcla hermosa de olor a pan tostado y café!). Las frutas en la cazuela, y una botellita de agua de kéfir para el resto de la mañana son imprescindibles, más aún con la tremenda enganchada que de seguro me pego con esta serie, que de tanta belleza imnotiza.
El pan estaba quemado, el café frío, las frutas oxidadas y los olores perdidos, junto las personas desconocidas de las fotos, el amor que tanto deseo sentir y la poderosa presencia de la sensación de pérdida de hoy.