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sábado, 30 de mayo de 2020

Esto es así

Hoy compré todo lo naranja de la verdulería, porque ese color se parece al de mis ojos de hoy. Me acordaba de la consigna de mi psicóloga dos semanas atrás, de pensar qué le pasa al cuerpo, después de descubrir que me pellizcaba el cuello mientras trataba de decir algo que sentía pero que no podía definir, y habilité una maderita en el respaldo de la cama para escribir dormida porque no puedo parar de buscar la razón y quizás aparece dormida.
El otro día escuché una canción el día entero, se llama "como el aire" y no me pidas que te explique porqué, simplemente es adictiva y me lleva a la oscuridad tierna y sutil, donde las cosas se perciben en respiros calmos, que a la vez son excesivamente densos.
Después de cocinar panqueques, kniches, falafel y hamburguesas a la vez, me dí cuenta que enmudecer el tiempo es otra forma de estar, porque el pensamiento viene solito y el corazón siente en automático, pero el cuerpo se mueve por orden, y si ocupo el pensamiento en mover el cuerpo entonces puedo ganarle al sentir del corazón y esquivar la sensación de finitud existencial.
Aprendí también que puedo sentenciar mis ideas y hacer que alguien me crea capaz de realizarlas, más capaz de lo que me creo yo misma, y entonces ese creer me motiva realmente para hacerlo. El descubrimiento es que me motivan las expectativas externas y no mi propio deseo.
Por alguna razón estoy obsesionándome con palabras como incapacidad, imposibilidad, inasible, inexistente, y es realmente decirlas, lo único de lo que me siento capaz. Como la sensación de querer agarrar el aire delante de un montón de personas y que alguien te pregunte: "Qué hacés?", y busques una forma de decirlo sin que la respuesta sea "estoy intentando agarrar el are", porque sabés que después de esa respuesta te quedás hablando solx.
Durante las clases de canto aparecen muchas postas, la profesora es un poco chamana y entendió mis angustias antes que yo, lo mejor de todo es que no me siento presionada para cantar, aunque diga todo el tiempo que quiero hacerlo. Hay por ahí un deseo profundo que todavía tiene mucho de salir.
Hoy me levanté a trabajar pero sin abrir las ventanas, la casa está oscura y siento frío, asi que puse a hervir todas las verduras naranjas y prendí la estufa. También me puse un pañuelo naranja sobre el que descansan finalmente algunas lágrimas de injusticia, y mientras escucho mil veces "como el aire", me voy a ir a hacer algunas fotos.

domingo, 24 de mayo de 2020

(Mi) Entonces te cuento

Entonces te cuento, que apareciste de golpe en este tiempo de escudos en alza y espadas guardadas. Algunos brillos olvidados volvían cada tanto para traer sensaciones de viejas caricias ya gastadas, de tanto ser recordadas. Había diseñado en el rincón más incómodo un espacio de encastre perfecto para mantener la guardia en alto y ser impermeable a los riesgos, porque no existía ganancia que compita con la fortaleza lograda. Aprendí sobre tesoros inasibles, guardé y cuidé los miedos para no olvidarme que algún día posiblemente vuelva a querer salir.
Entonces te cuento que no me he resignado, que descubrí algunas cosas, que puedo asomar los ojos detrás del escudo y ver tu espada medio rendida, que tengo una pequeñisima bandera blanca de tregua reservada para ocasiones especiales, que tengo ganas de pintar desnudos y llenar paredes de fotos de cada (posible) segundo vivido, y que aunque ame las transparencias, siempre me tienta la oscuridad.
P/D: Que las oscuridades sean compartidas.  

jueves, 14 de mayo de 2020

No esperaba

"Volar" escucho mientras decido ver cómo fue tu noche. Al día siguiente. Y pienso en la consigna de la semana: prestar atención a todo lo que hace mi cuerpo mientras interactúo con el mundo. Es inevitable racionalizar el pensamiento, pero al sentimiento te lo debo, y empiezo a darme cuenta de la autoestafa que soy capaz de sostener y de la relatividad con la que puedo manipular el sentir. Automáticamente se me altera la receta y de los ingredientes van incendiados la mitad, de ese descarte dominó que me persigue van reduciéndose los tiempos para el escape y al final parece que van a quedar los sentimientos en mi cara, ellos atropellándome claramente.
(Descubrí que muevo los ojos como si te mirara en persona, mientras endurezco la mandíbula y retraigo los dedos de los pies).
¿Qué siento? No sé si pueda hacerme cargo.

lunes, 11 de mayo de 2020

Algo más que deseo

Desde el primer abrazo infinito,
la distancia ya rendida,
responde la luz al aire,
con las pupilas expandidas

Perseguido ya en espanto
el tiempo desvanecido,
el infierno congela el suelo,
y la oscuridad penetra lento
a los oídos sedientos.

El espacio ya quebrado explota
y no hay luminosidad posible.
Las miradas ennegrecidas y perdidas,
ya hipnotizadas y fundidas,
incendian el tiempo para no volver.

Y como si fuera un canto,
susurran al oído del deseo,
su oscuridad más culta,
para asegurar el paso certero.


domingo, 3 de mayo de 2020

Notas de referencia

ref. 1
Las yemas de los dedos hundidas
registro inédito de canciones
palacios mentales
y esa mirada inconsciente

ref. 2
Más y más intentos de retener el tiempo
o el comienzo de la despedida
Está el baúl de trazos lleno
de fragmentos de tiempo olvidado

ref. 3
Diseñar un plan insólito
para el inminente fracaso
del posible encuentro
desvanecido en el intento

ref. 4
No quiero tus lágrimas
no puedo con tu pasado
Cuidame de las palabras
y no esperes que me quede