Se me han quebrado los huesos, he sentido frío y dolor por todos lados. El cuerpo se ha caído mientras dormía.
En menos de 6 horas a penas estaba en pie, con pensamientos desesperantes que no me dejaban hacer nada más que buscar ayuda y al mismo tiempo querer hacer las cosas bien. Para no poner en riesgo a nadie y tampoco entorpecer un sistema de salud que ya con todo el contexto tenía (y tiene) demasiado.
Siento miedo. El dolor es cada vez más fuerte, no tiene forma ni lugar, está en todos lados, intento describirlo pero sin metáforas me resulta imposible. Se compara con la imagen de algo intentando extraer lo que tengo dentro de los huesos, despegando las fibras blandas de las paredes oseas, lentamente hasta dejarme invertebrada y a penas respirando.
Las indicaciones me llevan finalmente a una guardia, donde sin saber que voy a pasar 7 horas, decido entrar. El clima a parece por momentos al de un libro de Ernesto Sábato que leí hace unos años: "Antes del fin". Me siento en una sala donde se percibe la proximidad de un fin.
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