Despierta a la mañana, ha dormido en el piso en otro lugar, desayuna sobras del día anterior. Todavía huele alcohol. Lee. Busca formas para hacer o decir cosas que quiere y desea pero no sabe cómo, llora todos los días porque está sola y tampoco sabe cómo ni por qué. Habla sin decir, parece estar segura todo el tiempo, certera y poderosa imbécil que tiembla cada vez que se encuentra con esos ojos que la paralizan y que se esconde y enmudece porque teme perder lo que le queda que es nada. Lee un cuento y abraza a un niño pensando lo que viene y es cada vez peor, busca formas porque todo tiene que tener un sentido.
Despierta en llanto, habla con quienes puede, dice lo que su voz le permite y trabaja hasta caer, porque la vida tiene que tener un sentido.
Todo intenso, fuerte, contenido, extremo.
Todo se trata de encontrar la forma de no desear morir.
Despierta en llanto, habla con quienes puede, dice lo que su voz le permite y trabaja hasta caer, porque la vida tiene que tener un sentido.
Todo intenso, fuerte, contenido, extremo.
Todo se trata de encontrar la forma de no desear morir.
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