Hago uso de la impunidad que me otorga este anonimato para escribir esta carta que probablemente nunca leas, porque no la puedo enviar. No ahora. Escapa de mi piel cada vez que te veo. Tu presencia epifánica desafía mi cerebro a razonar y de repente no puedo calmar la explosión de palabras que se me ocurren y congelan a la vez.Tengo ganas de abrazarte y decirte que quiero dormir con vos.
Quiero hablar de revolución y de amor y sobre todo dejar de imaginarte.
Me pasa que me trabo, que no sé, que pienso en lo que voy a decir, a la vez me cuelgo mirándote y cuando me doy cuenta creo que hemos dicho cosas lindas sin hablar, y por al guna razón volvemos y bajamos y cambiamos de tema y el arte y la revolución y la terapia y bla. No se cómo salir de esta trinchera que lleva un par de años resguardándome del amor, y el "discurso del mal" ideado para enmascarar la soledad como una decisión ya no funciona. Ahora estás vos.
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