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domingo, 5 de febrero de 2012

La noche

Un instante congelado detenía el tiempo, su tiempo congelado en un instante, de suaves y blancos recientes y perfumados pasos, de la mano. El tiempo justo, ante sus ojos la frágil e indefensa brisa de un respiro, casi muerto, creía un indicio anticipado de un futuro resto, justo el tiempo de la marca.
Una taza de café caliente sobre un mantel plástico en tres segundos perpetúa su nombre.
Un instante congelado en un tiempo detenido, prisionero ahora de la consciencia, aloja besos, caricias de altura silenciosa y ojos tiernos, poco tristes.
Recuerda en la noche aquella noche (de ambos) , resiente una mano en su cintura y pupilas espías por la espalda. En su nariz un cuerpo de vida y amores contados, intensos seguro, con manos temblorosas apenas abiertas sobre el pecho y párpados vulnerables a toda luz,cegando una visión. Nula.
..." Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias".
Un cisne blanco abandonado por su amarilla manada descubrió a través del ondulante calmo reflejo traslúcido del lago, su naturaleza. Un muñeco al mirar su cuerpo en movimiento, descubrió su propia vida. Igual que ellos, inmersa en un tiempo, de unión y despedida -mientras el resto de imagen ficticia dejaba camino abierto a su construcción,  tras su despedida y justo en el tiempo- , un beso en el viento viajaba y la tinta sobre una hoja guardaba un recuerdo. El cisne descubría que no era pato, el muñeco que tenía vida...
Ella evidenciaba en unas líneas el indicio de una anticipada futura marca, de la muerte.

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