De miedos. Repleta y cansada de aparentar seguridad y fortaleza, subió al escenario, levantó su pollera y comenzó a bailar. Aquella cuerda frágil, sin equilibrio y floja tensó sus extremos.
Las puntas de sus pies rosaban el suelo sin interrupción, una mano recorría su cuerpo mientras la otra rompía el denso aire silencioso alrededor, el? miraba los ojos negros quietos en medio de una ruleta, sin poder entender tanta sensualidad junta.
Las puntas de sus pies rosaban el suelo sin interrupción, una mano recorría su cuerpo mientras la otra rompía el denso aire silencioso alrededor, el? miraba los ojos negros quietos en medio de una ruleta, sin poder entender tanta sensualidad junta.
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