Nunca quise ser tu carga.
Cuando era chica imaginaba como eras, cómo te reías, qué
cosas te gustaban o cómo hablabas. Aunque sabía que te habías portado mal, quería
parecerme a vos. Nadie sabía que por las noches lloraba por extrañarte, y cómo
iba a extrañar a alguien que había visto 10 veces en mi vida!.
Todavía me acuerdo de nuestra salida al lago del parque,
amaba darles pancitos a los patos con vos, a esa edad uno no entiende muy bien
las cosas, hoy me acuerdo que mi mamá te dio plata para que nos lleves a algún lado.
Ella sufría tanto por no entender tu falta de amor… Yo era feliz con escucharte
y aprender las mínimas cosas que podía en esos cortos tiempos..
Ahora que tengo cierto grado de consciencia puedo ver muchas
cosas. El libro de “La torre de Babel” que trajiste en mi cumpleaños 11, rogaba
que pases a la casa, le había dicho a mis amigos que iba a llegar mi papá y que
iban a ver lo mucho que me parecía a vos! Pero no superaste los diez minutos
hablando en la puerta mientras abría tu regalo. Amé la historia cuando leí el
libro..
Cuando decidí volver a verte y acercarme por mis medios
pensaba en todas las preguntas que te haría. Sobre todo pensaba en no juzgarte.
Pude verte, abrazarte y escucharte.. Sentía que todo mi resentimiento y el
dolor podía terminar si construíamos un vínculo y recuperábamos el tiempo perdido,
sentía que en el fondo los dos habíamos sufrido igual, no las mismas cosas,
sentía que sufríamos del mismo modo, que sentíamos del mismo modo. Necesitaba
parecerme a vos, me sentía vos de joven y eso me daba orgullo.
Pero no forzaba las cosas, te juro que lo sentía, te juro
que sé que te fuiste y no decidiste volver y no me molesta haberme acercado y
tratar de que sepas que te amo y que veas todo lo parecidos que somos y que no
me voy a equivocar en la vida porque siempre voy a hacer lo que amo y voy a
estar con quienes quiero y por eso voy a estar bien.. No me arrepiento porque sé
que me conocés un poco y sabes que sólo tengo lugar para querer en mi corazón y
que tengo muchas fuerzas para seguir.
No quería ser tu carga, no quería venir, y a veces siento
que no quiero estar acá pero sigo estando porque es mi forma de vivir y de sentir
que sirvo.
No quería obligarte a quererme y no me acerqué para recibir
nada. Nunca quise ser un ancla para vos. Nunca quise ser tu carga.
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